Dibujo de un corazón y un estetoscopioLa tensión arterial es mundialmente conocida como la enfermedad silenciosa, ya que sus efectos muchas veces no se sienten hasta que la persona sufre un golpe muy duro en su salud. Desde infartos cardíacos hasta enfermedades y accidentes cerebrovasculares, la hipertensión no sólo puede cambiar la vida, sino también extinguirla.

Es por esta razón que los especialistas en salud vienen recomendando (sobre todo a las personas mayores) medirse la presión arterial de forma permanente en casa, utilizando tensiómetros digitales que se expenden en cualquier tienda especializada.

Precisamente, una investigación publicada por ‘The Lancet’ acaba de confirmar que esta recomendación es muy acertada. El trabajo demostró que las personas hipertensas que se controlan en casa experimentan una mejoría mayor en comparación con quienes sólo se miden la presión en los centros de salud.

Durante seis meses, los participantes en la investigación que usaban el tensiómetro automático en su hogar (un total de 234) redujeron la presión sistólica una media de 12,9 milímetros de mercurio (mm Hg); sin embargo, las personas que dejaron esta tarea exclusivamente a su médico (246) presentaban una media de 9,2 mm Hg menos que al inicio del estudio. Al transcurrir el año completo, el primer grupo redujo una media de 17,6 mm Hg y en el segundo, 12,2 mm Hg.

La investigación anota que:

“Observamos que las disminuciones eran significativas y además se mantenían a lo largo del tiempo, lo que significa que podría merecer la pena tomarse la tensión en el domicilio, pero no en todos los casos”.

Al decir “no en todos los casos”, se refieren a que muchas personas no saben cómo hacerlo y por ello, como complemento, los investigadores aducen que los pacientes que quieran medirse la tensión en casa antes deben ser capacitados para realizar esta tarea de forma adecuada.

Cabe precisar que la tensión arterial tiene que medirse durante las mañanas, antes de tomar los medicamentos. La persona tiene que estar sentada, sin cruzar las piernas, con la espalda apoyada en el respaldo de la silla y con el brazo sobre una mesa a la altura del corazón. Hacerlo una vez al día es suficiente.