María del Mar en un parque madrileñoSe llama María del Mar. Es una joven estudiante de Periodismo que “no para en casa”. Tiene tetraplejia a consecuencia de una enfermedad degenerativa y va en silla de ruedas desde los seis años. La entrevistó nuestro compañero Pedro Fernández y queremos que conozcáis su testimonio de superación. Y es que María del Mar es una joven que siempre muestra un gesto cariñoso y una agradable sonrisa, a la que la tetraplejia no le impide ser feliz, disfrutar de la vida y, lo que es más complicado, hacernos disfrutar a los demás. Así lo afirma Pedro tras conocerla. Os dejamos con la crónica:

María del Mar García, de 23 años, se acerca en su silla de ruedas manejada únicamente por su mentón. Por culpa de una enfermedad degenerativa –leucodistrofia–, cuya causa se desconoce, va en silla de ruedas desde los seis años, y actualmente sólo mueve los músculos de la cara y el cuello. Durante la entrevista suena su móvil: “Vivo por ella”, de Andrea Bocelli, un guiño de cómo piensa, de sus ganas de vivir.

Quienes no la conocen creen que no lleva una vida normal. Una confusión común, porque ella disfruta de la vida como la que más.

“No tiro la toalla a la primera de cambio y tengo muchas ganas de vivir; dejarse morir es de cobardes”, dice en varias ocasiones. “Ya está bien de que sólo se conozca la visión de las personas que quieren morir. ¿Y las que queremos vivir? Hay muchos en mi situación que disfrutan de la vida, y si tengo que ser la primera en hacerlo público, lo seré”, dice refiriéndose al reportaje emitido en el programa ‘Crónicas’ de TVE hace unos años titulado ‘Mar afuera’, en el que participó.

Tampoco está quieta ni un segundo. Sus problemas de movilidad nunca la han impedido salir de casa. De hecho, pasa más tiempo fuera que dentro:

“Estoy con los fisios, quedo con amigos, voy a la universidad –actualmente cursa cuarto de Periodismo en la Universidad Complutense–, acudo a seminarios… tengo una agenda tan apretada que mis padres bromean diciéndome que soy como una ministra”.

¿Y piensa en el futuro? A veces, dice, pero prefiere no hacerlo:

“Vivo el día a día, es mejor que las cosas surjan, que uno avance por sí mismo. Si se consigue eso, se disfrutará más de la vida, del momento. Me gusta exprimirlo todo al minuto, así lo aprovecho más”, confiesa.

Su enfermedad no le impide verse en unos años con la carrera terminada, una familia y organizando eventos. A quienes están en su misma situación les pide que “expriman la vida, sólo se vive una vez, hay que aprovecharlo”. ¿Y a los demás? “Que no tengan miedo ni se asusten, y que se acerquen si ven que alguien necesita ayuda; que no vean una silla de ruedas sino a una persona”.